lunes, 7 de abril de 2014

ENFERMEDAD DE COATS

La enfermedad de coats, es una patología retiniana que afecta a niños o adultos jóvenes, sobre todo varones sin historia familiar. Normalmente afecta a un solo ojo, pero si no es diagnosticada y tratada a tiempo puede acabar en ceguera.
Básicamente, es una vasculopatia, es decir una alteración vascular de la retina. Consiste en la aparición en la circulación retiniana de dilataciones vasculares anómalas que conocemos como telangectasias. Estas telangectasias se caracterizan porque tienen una pared vascular muy permeable que dejan escapar líquido desde dentro de los vasos sanguíneos hacia el exterior, dando lugar a un edema de retina e incluso a un desprendimiento de retina en casos de larga evolucion. Junto con este líquido se escapan también lipoproteinas que se acumulan en la retina en forma de acúmulos blanquecinos conocidos como exudados retinianos. En casos muy avanzados se puede llegar a formar un desprendimiento exudativo muy importante de la retina dando lugar a la aparición de un reflejo blanquecino que se puede ver su través de la pupila. Este signo se conoce como leucocoria y es típico verlos en bebés y niños pequeños, cuando no tienen capacidad aún de comunicar su falta de visión. De hecho la enfermedad de coats es la tercera causa de leucocoria en la infancia.

Retinografía donde se aprecian las telangectasias y los exudados blanquecinos
El síntoma principal es la disminución de visión en el ojo afecto. En el momento del diagnóstico nos podemos encontrar cuadros muy variables, desde pequeñas zonas de telangectasias con discreto edema retiniano y poca exudación, hasta grandes desprendimientos de retina con gran cantidad de exudación. El momento del diagnóstico será muy importante, ya que lesiones precoces suelen responder bien al tratamiento, mientras que lesiones muy evolucionadas responden muy mal y a veces llevan a la enucleacion de un ojo por dolor no controlable médicamente.
El diagnóstico se hace por la historia clinica, el aspecto típico del fondo de ojo y se puede apoyar con la realización de una angiografía con fluoresceína, donde se ven perfectamente las anomalías y dilataciones vasculares.

Angiografía fluoresceínica donde se aprecian las anomalías y dilataciones vasculares
En cuanto al tratamiento se basa principalmente en la destrucción de las lesiones vasculares y para ello se utiliza el láser o la crioterapia, es decir, podemos destruir estas lesiones quemándolas o congelándolas, con lo cual hacemos que desaparezca la pérdida de líquido y la exudación de la retina. Esta descrito también el tratamiento previo al láser con AVASTIN o LUCENTIS para conseguir la reducción del edema o desprendimiento retinianos antes de tratarlos definitivamente.
Si el caso es muy avanzado el tratamiento se complica mucho, pudiendo utilizar técnicas quirúrgicas como la vitrectomía, pero a veces con muy malos resultados, como comentamos al principio a veces nos vemos obligados a hacer una enucleación del ojo cuando han fallado otros métodos de tratamiento.

Escrito por el Instituto de Oftalmología Avanzada (IOA)
Esther López Artero
Dpto. Optometría clínica. 

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