jueves, 11 de octubre de 2018

DÍA MUNDIAL DE LA VISIÓN. 11 DE OCTUBRE 2018



Aprovechamos el día mundial de la visión desde el IOA Madrid Innova Ocular para dar unos consejos oftalmológicos generales, que nos ayuden a tomar conciencia de la necesidad de realizar revisiones oculares periódicas:

-      Realice una revisión a los niños antes de los 4 años de edad, ya que la mayoría de los defectos oftalmológicos en la edad pediátrica se manifiestan en los primeros años. Un diagnóstico precoz, nos permite realizar un tratamiento precoz, mejorando así el pronóstico.

-     Realice una revisión oftalmológica completa antes de los 45 años en el caso de tener antecedentes familiares de alguna enfermedad ocular: Glaucoma, Degeneración Retiniana etc… ya que son enfermedades que en estadios precoces no producen síntomas.

-     Proteja su ojos de la exposición solar continuada, sobre todo en actividades al aire libre, montañismo, vela, esquí, donde la intensidad lumínica es muy alta, con unas gafas con un filtro correctamente homologado para la actividad que lleven a cabo.

-      Realice una vida sana, activa, con una alimentación variada, es la mejor manera de proteger de factores vasculares que afectan de manera frecuente a la retina  como la hipertensión ocular o la diabetes.

-    No dude de consultar a su centro oftalmológico si presenta una disminución de la visión o molestias oculares persistentes, ya que en la mayoría de las ocasiones suelen ser fácilmente tratables mejorando así su calidad de vida.

Responsable Dpto. de Glaucoma 

domingo, 30 de septiembre de 2018

30 SEPTIEMBRE, DÍA MUNDIAL DE LA RETINOSIS PIGMENTARIA


Hoy, 30 de Setiembre es el último domingo del mes y como cada año, se celebra el Día Mundial de la Retinosis Pigmentaria. Con esta entrada pretendemos darle “visibilidad” e informar sobre esta enfermedad desconocida para gran parte de la sociedad. 




Fue Donders quien en 1855 designó con este nombre a un grupo de enfermedades de la retina que se caracterizan por ser hereditarias y progresivas. Los pacientes afectados por esta enfermedad acusan disminución de su visión de forma progresiva por la pérdida de fotorreceptores, que conduce finalmente a la atrofia de la retina.

 Aunque se nace con la enfermedad, no se suele debutar hasta la adolescencia, aunque la edad de aparición es  variable. Su origen es genético, siendo la herencia autosómica recesiva la más frecuente y agresiva, y la ligada al sexo la más rara. Existen también casos esporádicos en los que no hay ningún antecedente familiar.  

El proceso se desencadena por alteraciones genéticas que conducen a estas células a la muerte a través del mecanismo de apoptosis o "suicidio celular programado".

La sintomatología cursa inicialmente con dificultad en la visión nocturna y reducción concéntrica del campo visual, que al final puede quedar prácticamente abolido dejando un  pequeño islote de visión central. Pueden aparecer alteraciones en la visión de los colores, generalmente cuando la agudeza visual cae por debajo de 0.5, y algunos casos evolucionan a la ceguera total. El enfermo no es consciente de su dolencia hasta que ésta se encuentra en fases muy avanzadas.

 

En la exploración hay algunos signos clásicos:

  • Depósitos pigmentarios que dan el nombre a la enfermedad, y que tienen el aspecto de espículas óseas, situadas inicialmente en media periferia alrededor de los vasos. El pigmento procede del epitelio pigmentario y se acumula a nivel intrarretiniano. 

  •  Estrechamiento vascular

  • Palidez papilar 





En estadios avanzados se observa atrofia del epitelio pigmentario retiniano y la coriocapilar.

Pueden asociarse también otros hallazgos, como cataratas, que pueden aparecer precozmente y suelen ser subcapsulares; edema macular cistoide y membrana epimacular. El glaucoma es algo más frecuente, y puede ser difícil de manejar debido a las alteraciones papilares y campimétricas propias de la enfermedad. 
Retinografía de una Retinosis Pigmentaria donde se aprecia el Edema macular quístico y la palidez papilar.
 
En estadios tardíos la exploración puede ser similar a la de otras enfermedades como la corioderemia o la enfermedad de Stardgardt.
Las pruebas electrofisiológicas estarán alteradas incluso en las fases iniciales que presentan pocos signos en la exploración, fundamentalmente el ERG escotópico y el EOG.
Campimetría en paciente con Retinosis Pigmentaria, se aprecia la reducción concéntrica de campo visual y resto de visión central o en "tubo".
 
Además de la forma descrita, existen otras formas atípicas, como la RP sin pigmento, en la que los cambios pigmentarios sólo aparecen al final, o la RP pericentral, que cursa sin cambios pigmentarios en la periferia, o la RP sectorial.

La RP puede aparecer de forma aislada o asociarse a múltiples enfermedades sistémicas, como la abetalipoproteinemia, el sd. Refsum, sd. Usher, mucopolisacaridosis, ataxia de Friedreich, etc. Frecuentemente en estos casos encontramos formas atípicas de RP.

Actualmente la enfermedad no tiene cura, pero hay que tratar de potenciar la visión del paciente mediante:

  • Corrección de ametropías

·       Valorar ayudas visuales

  • Gafas de sol: no está probado que protegerse del sol suponga un beneficio en la evolución de la enfermedad, pero evita molestias como deslumbramientos y algunos filtros pueden mejorar el contraste

  • Cirugía de catarata

  • Tratamiento del edema macular quístico: La acetazolamida puede ser útil aunque muchos casos mejoran sin tratamiento

  • Suplementos de vitamina A, DHA o luteína podrían ayudar pero no está demostrada su eficacia

Hay que tener en cuenta que algunos medicamentos como la isotretinoína o el sildenafilo podrían estar contraindicados en los pacientes con RP por interferir con la función retiniana.

Además, en un futuro podrían existir opciones terapéuticas actualmente no suficientemente desarrolladas, como la terapia génica, la utilización de factores de crecimiento, el trasplante de células retinianas o la retina artificial.


Escrito por el IOA Madrid Innova Ocular


Departamento de Oftalmología clínica y diagnóstico 



viernes, 7 de septiembre de 2018

DEMÓDEX. LOS ÁCAROS QUE PARASITAN EN NUESTRAS PESTAÑAS


Hoy os presentamos a los ácaros que nos podemos encontrar en nuestros ojos. Son unos ectoparásitos que habitualmente se hospedan en la piel humana; hablamos de las especies Demódex folliculorum y Demódex brevis. Su infestación en el hombre es conocida como Demodecidosis o demodicosis. El D. folliculorum coloniza preferentemente los folículos pilosos de pestañas, glándulas sebáceas de cabeza y cara (mejillas, frente, nariz, mentón, surco nasolabial y lo hace solo o en grupos de 3 o más ácaros en un mismo folículo y D. brevis se encuentra en las glándulas sebáceas de la región interna de los párpados (glándulas de Meibomio) y en general se encuentra solo. Su clasificación taxonómica los agrupa dentro de los arácnidos por poseer cuatro pares de patas, pertenecen al phylum Artrópoda, Clase Arácnida, Subclase Acari, Orden Prostigmata, Familia Demodicidae y Género Demódex. El Género Demódex proviene del griego: (griego: demos= grasa; dex: carcoma insecto roedor de madera). La infestación por estos ácaros puede ser el resultado del contacto humano-humano o con fómites (toallas, peines, ropa de cama, etc.) contaminados por ellos.


Parásito Demódex en base de pestaña visto a través de microscopía óptica


El D Folliculorum tiene un ciclo de vida de 15 días, pasa de medir 0.06 mm a 0.4 mm pasando por diferentes etapas: huevo, larva, protoninfa, deutoninfa y forma adulta. Se reproduce sexualmente en el folículo.

Se ha relacionado la infestación por este parásito con enfermedades como rosácea, blefaritis, meibomitis, chalazión y ojo seco. Sin embargo, todavía existen controversias sobre su rol patogénico en estas enfermedades.
 
El ácaro se desplaza con cuatro pares de patas, cada una con dos garras que erosionan el epitelio. Para alimentarse, proyecto estiletes que puncionan las células del huésped, donde secreta las enzimas de sus dos glándulas salivales e inicia la digestión de las células epiteliales humanas hasta llegar a la dermis, esto ocasiona abrasión de la piel e induce hiperqueratosis y respuestas de hipersensibilidad.
 

Los síntomas y signos oftalmológicos más frecuentes son prurito, ardor y enrojecimiento en los párpados, sensación de cuerpo extraño y visión borrosa, junto con la presencia de una caspa cilíndrica en el borde palpebral y alrededor de las pestañas, signo patognomónico de esta infestación.

El diagnóstico se realiza por visualización directa de una pestaña depilada a través de microscopía óptica, en la que se puede observar  el parásito como se puede ver en el vídeo.


 
¡Te aconsejamos que subas el volumen! ;) 


Hay varios tratamientos; el más extendido es el uso del aceite del Árbol del Té que además de limpiar los cilindros de las bases de las pestañas, estimula a los ácaros a migrar fuera de la piel e interrumpe su ciclo de vida previniendo que formen más ácaros, aunque para ello hay que combinarlo con un “raspado” del borde de los párpados. También al eliminar el Demódex de la zona hace que disminuya la posibilidad de infecciones por bacterias. En algunos casos para conseguir eliminar totalmente el parásito, es necesario combinar este tratamiento con la acción de pulsos de luz de alta intensidad, IPL que tiene un alto efecto antimicrobiano y garantiza su erradicación. Hay otros tratamientos como la aplicación de 4% de pilocarpina gel HCL, limpieza con champú para bebés, pomadas antibióticas, e ivermectina oral en combinación con permetrina tópica.
  
 

Escrito por IOA Madrid Innova Ocular
D.O.O. Arantzazu Martínez Amat
Dpto. Optometría Clínica



REFERENCIAS
  1. Galvis V, Tello A, Álvarez L. Blefaritis por Demódex. Review of ophthalmology en español 2010; 38:30-32.
  2. Corredor-Osorio R, Nava Castañeda A, Tovilla Canales JL, Tovilla Pomar JL, Muñoz Salas S. Blefaritis por Demódex folliculorum. Rev Fac Med UNAM. 2000; 43:125-9
  3. Sedzikowska A, Oseka M, Grytner-Ziecina B. Ocular symptoms reported by patients infested with Demodex mites. Acta Parasitol. 2016; 61:808-14.
  4. Inceboz T, Yaman A, Over L, Ozturk AT, Akisu Ç. Diagnosis and treat­ment of demodectic blepharitis. Türkiye Parazitol Derg. 2009;33(1):32–36.