martes, 13 de enero de 2015

LA CIRUGÍA DE LA PRESBICIA


La cirugía de la presbicia, día a día, se convierte en una de las intervenciones más reclamadas a los oftalmólogos y es que, inevitablemente, la presbicia es algo por lo que, tarde o temprano, pasaremos todos ya que va asociada a la edad.
La presbicia (del griego πρέσβυς “anciano”) se define también como vista cansada, y se trata de un defecto ocular que aparece generalmente a partir de los 40 años y ocasiona dificultad para ver de cerca. Se debe a la reducción del poder de acomodación del ojo que provoca una disminución en la capacidad para enfocar objetos cercanos.
Para entenderlo un poco mejor, vamos a intentar comparar el ojo con una cámara fotográfica.
Cuando nosotros adquirimos una cámara nueva, lo que equivaldría a ser joven, el zoom funciona perfectamente y permite enfocar sin ninguna dificultad objetos lejanos y cercanos. En nuestro sistema ocular, ese trabajo de “zoom” lo realiza el cristalino, una lente que tenemos en el interior de nuestro ojo y, modificando su forma y posición, puede enfocar a una distancia u otra.

Según la cámara de fotos va envejeciendo, según la llevamos a los viajes y empieza a oxidarse el mecanismo del zoom, se meten pequeños granos de arena del viaje a la playa,… el zoom comienza a rechinar, le cuesta moverse, ese movimiento de enfoque ya no es tan rápido, hasta que llega un momento en el que no permite ya enfocar y sólo vemos los objetos a una determinada distancia.
Algo parecido ocurre en el ojo. Cuando somos jóvenes, enfocamos todos los objetos, lejanos o cercanos, sin ningún tipo de problema. A partir de los 40 años ese proceso empieza a costar más. Nos damos cuenta que empezamos a alejar las cosas para poder verlas bien, nos ponemos más luz para poder leer el periódico o coser, hasta que esos pequeños trucos ya no son suficientes y necesitamos unas gafas de cerca que hacen la función de zoom.

Realmente nuestro “zoom” o “enfoque” no deja de funcionar de un día para otro sino que lo hace progresivamente, por eso, entre los 40 y los 60 años, tendremos que cambiar varias veces las gafas de cerca. En la medida en que nuestro “zoom” o “enfoque” va perdiendo eficacia, más potentes serán nuestras gafas de cerca, hasta que llegue un momento en que ese zoom dejará de funcionar completamente y necesitaremos unas gafas aproximadamente de 3.00 a 3.50 dioptrías.
Es importante tener presente que la presbicia va aumentando progresivamente por lo que los distintos tipos de cirugía se veran afectados por este hecho.
Las técnicas más habituales, de cirugía de la presbicia, son: lentes intraoculares multifocales, monovisión con lentes monofocales, monovisión con láser excimer e inlays.

  • LENTES INTRAOCULARES MULTIFOCALES
La cirugía consiste en extraer el cristalino del paciente para, en su lugar, colocar una lente artificial que será la que haga las funciones de “enfoque”.
Lente Intraocular Multifocal
Es una cirugía similar a la cirugía de cataratas, en la que se extrae el cristalino porque éste ha perdido transparencia con los años y no permite el paso de la luz. La extracción de ese cristalino se puede hacer con cataratas, pero también se puede hacer cuando es completamente transparente. Ya sea con cataratas, o sin ellas, tras extraer el cristalino se coloca en su lugar una lente artificial, y es así donde el tipo de lente que se implante nos permitirá ver sólo a una distancia (lente monofocal), a dos distancias (lente bifocal, para lejos y cerca o lejos e intermedia) o a tres distancias (lente trifocal para visión lejana, cercana e intermedia).

  • LA MONOVISIÓN
La técnica de la monovisión consiste en, ya sea mediante laser o mediante el implante de lentes monofocales, dejar que un ojo vea bien de lejos y el otro ojo vea bien de cerca de modo que, con los dos ojos abiertos, el paciente pueda ver de lejos y de cerca sin necesidad de gafas.
Se trata de una técnica que no todos los pacientes toleran y por ello es necesario hacer unas pruebas antes de manera muy concreta para ver qué ojo es el más adecuado para que vea correctamente de lejos y qué ojo debe quedar viendo bien en posición cercana. Lo más recomendable es que el paciente, durante unos días, use unas lentes de contacto simulando esta situación para comprobar que se encuentra cómodo y se maneja sin problemas antes de hacer el tratamiento quirúrgico.

  • TÉCNICA DEL PRESBYOND, PRESBILASIK O "BLENDED" VISIÓN
Esta técnica se asimila un poco a la técnica de la monovisión. En ella, se hace un tratamiento con lasik, similar al que se haría para operar la miopía, hipermetropía y/o astigmatismo de forma que un ojo quedase enfocado para lejos y el otro enfocado para cerca, si bien, el ojo enfocado para cerca seguiría manteniendo una visión aceptable para lejos.
Para lograr esta visión, lo que se hace es tallar la córnea dándole una curvatura especial que permita ese enfoque en cerca. La técnica consiste, al igual que en el lasik, en crear un flap en la córnea, levantarlo para tallar con un láser excimer el estroma corneal y volver a colocar ese flap o tapita. En un mismo proceso, se corrige la miopía, hipermetropía y astigmatismo y se corrige la presbicia. Al realizarse en la córnea, se requiere que ésta esté en perfectas condiciones, sea regular y tenga un espesor suficiente que permita el tallado por ello es necesario un estudio previo profundo.

  • INLAYS
Los inlays son implantes intracorneales destinados a corregir la presbicia. Podemos decir que son un pequeñas prótesis, similares a lentes de contacto pero de menor pequeño tamaño, que se colocan el interior de la córnea, por lo que para su implantación es necesario realizar un flap o un bolsillo en el estroma corneal que permita colocarlos muy centrados.

Algunos se basan en poner un adición a modo de lentilla con potencia para cerca, otros se basan en disminuir la cantidad de luz que entra en el ojo, a modo de agujero estenopeico, pero lo cierto es que aunque los inlays hace décadas que se utilizan, su éxito nunca ha sido tan bueno como el obtenido con las otras técnicas, si bien la gran ventaja que presentan es que se pueden extraer en caso de que el paciente no logre los resultados deseados aunque el flap corneal o el bolsillo sí serán permanentes.
 
Cómo conclusión, podemos decir que la decisión final de optar por una técnica u otra, debe hacerse después de un examen oftalmológico completo, que incluya pruebas como refracción, topografía, biometría o fondo de ojo y que es el oftalmólogo quien, en función de todos estos valores, y tras conocer las necesidades del paciente, sus hobbies o sus hábitos de vida haga la indicación final.


Nuria Garzón Jiménez 
Departamento de Calidad visual y Baja Visión.

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