miércoles, 29 de enero de 2014

RUBEOSIS DE IRIS. PATOLOGÍAS ASOCIADAS

Rubeosis iridis es el término con el que se conoce en oftalmología al grupo de pequeños capilares dilatados o manchas rojas que proliferan en el borde pupilar del iris. Este crecimiento de pequeños capilares es una condición anormal, ya que en esta área no se observa la presencia de vasos sanguíneos.
Esta neovascularización del iris se produce para aportar más oxígeno al ojo cuando hay una falta de éste en la retina, como puede ocurrir en la Retinopatía diabética o después de la oclusión de la vena central de la retina. En estas situaciones de isquemia retiniana se liberan factores de crecimiento, de los cuales el más importante es el VEGF (Factor de crecimiento endotelial vascular). Por este motivo, la Rubeosis iridis es un signo patognomónico de estas dos patologías oculares. 
El peligro de que proliferen estos vasos es la obstrucción del drenaje del humor acuoso desde la parte anterior del ojo, elevando la presión intraocular y causando un glaucoma neovascular.  

INSTRUMENTOS DE DIAGNÓSTICO

Debido a que la Rubeosis de iris es practicamente inapreciable a simple vista, uno de los primeros síntomas que suelen tener los pacientes es la pérdida de campo de visión periférico secundario al glaucoma neovascular; y este puede ser uno de los síntomas que traigan a estos pacientes a las consultas de oftalmología.

- Lámpara de hendidura: La Rubeosis solamente se observa por parte del oftalmólogo durante la exploración biomicroscópica, con una sección óptica a nivel del iris (borde pupilar). 

Imagen biomicroscópica donde se observa la proliferación de neovasos en el borde pupilar


- Lente gonioscópica: Esta lente espejada que normalmente se usa para examinar el ángulo iridocorneal y canal de Schlemm, nos sirve para examinar si hay presencia de neovascularización en esa zona. Muchas veces, y sobre todo después de una oclusión de la vena central de la retina, el borde pupilar no se ve afectado y el ángulo iridocorneal sí.


TRATAMIENTO 

1.- Fotocoagulación panretiniana: Resulta útil si se realiza en estadíos precoces, para disminuir la neovascularización y prevenir la progresión del glaucoma secundario.

2.- Inyección con anti-VEGF: La inyección bloquea el efecto directo de VEGF, durando su efecto unas 6 semanas aproximadamente.

3.- Cirugía retiniana: Si la rubeosis se presenta después de una cirugía de retina en un paciente diabético, se tiene que intentar fijar bien la retina en el caso de que exista desprendimiento de retina residual y/o fotocoagulación retiniana adicional, para evitar que la Rubeosis regrese.  

CONCLUSIONES

Es de suma importancia llevar a cabo una gonioscopía exhaustiva cuando existe un riesgo elevado de padecer patologías retinianas tales como Retinopatía diabética y/o Oclusión de la vena central de la retina, aunque el borde pupilar no esté afectado; ya que en muchas ocasiones la neovascularización se produce en el ángulo iridocorneal, en lugar de en el borde pupilar.
Una vez diagnosticada la Rubeosis siempre se tiene que valorar si ha provocado un glaucoma secundario y en que estadío se encuentra. Si se detecta a tiempo, se puede eliminar la neovascularización realizando una fotocoagulación retiniana temprana, y/o con la inyección de medicamentos anti-VEGF. Si la neovascularización es de hace tiempo, los vasos son de tejido fribroso y el ángulo puede dañarse de forma permanente. En este último caso se requeriría una cirugía filtrante para disminuir la presión intraocular. 

Escrito por el Instituto de Oftalmología Avanzada
Esther López Artero
Dpto. Optometría clínica. 


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